domingo, 6 de abril de 2014

Domingo, 6 de abril, 2014

Zonas con potencial turístico demandan servicios y ayuda

La frase aparece en vallas y pósteres, en letras grandes, junto con fotos de playas, volcanes, lobos marinos o ríos rodeados de una espesa vegetación. Se pronuncia en propagandas y en el discurso oficial: “Ecuador, potencia turística”.
El eslogan es el eje central del Plan Estratégico que impulsa el Ministerio de Turismo (Mintur) desde la llegada de Vinicio Alvarado, en junio del 2013. Incluso en el Plan Nacional del Buen Vivir (PNBV) 2013-2017, el documento creado por Senplades como guía de la política pública gubernamental, se lo incluye como uno de los sectores prioritarios para la atracción de inversión en el cambio de la matriz productiva.
Diez meses después de la gestión de Alvarado (ahora encargado del Mintur tras volver a la Secretaría de la Administración), el presupuesto para esta cartera casi se triplicó (pasó de $ 20 millones a $ 56,7 millones) y fue aprobada una inversión, considerada inédita por actores del sector turístico, de $ 600 millones en cuatro años. “Estamos a la vuelta de la esquina de convertirnos en una potencia turística”, dijo Alvarado la semana pasada durante su rendición de cuentas en Quito.
El Mintur menciona, además, cinco ejes estratégicos, que requieren la participación de otros ministerios para contrarrestar factores que frenan el despegue del sector: seguridad (incluye policial, transporte y la calidad de los servicios turísticos), destinos y productos turísticos, conectividad y promoción en el exterior.
Ambiente seguro
No es una tarea sencilla. El peso del turismo en el Producto Interno Bruto del país, por ejemplo, fue del 2% entre el 2002 y el 2012. A más de publicidad también se requiere generar un ambiente de seguridad jurídica para atraer inversiones a un sector marcado por la informalidad, dicen analistas y empresarios turísticos consultados por este Diario.
“En España (el cuarto país más visitado del mundo), el turismo prácticamente duplica la población”, dice Jaime Carrera, director del Observatorio de Política Fiscal. Al Ecuador llega lo que equivale al 10% de sus habitantes, según cifras oficiales.
Las divisas por turismo han venido creciendo ligadas más a un aumento en el arribo de extranjeros y no por un tema de calidad de gasto por turista. Según el Mintur, entre el 2008 y 2012 los réditos económicos directos por turismo aumentaron en promedio el 7% anual y representaron, en el 2012, $ 1.038 millones. En el último año, la entidad habla de entre $ 1.200 y 1.500 millones, lo que ubicó al turismo en el cuarto generador de divisas por exportación de productos no petroleros, después del banano, camarón y otros elaborados.
Esos ingresos vienen dados por los gastos que hacen los turistas en alojamiento, restaurantes, transporte y servicios turísticos.
Las motivaciones para el arribo son variadas. Desde venir para visitar lugares como Galápagos, Quito, la selva o la Ruta del Sol, en Santa Elena, o llegar a propósito de campeonatos de surf, convenciones religiosas o eventos específicos. Otros incluyen al país en su ruta por Sudamérica.
La Dirección Nacional de Migraciones reporta que en los últimos seis años, el ingreso de extranjeros ha tenido un crecimiento del 6% anual. El año pasado llegaron 1’366.269 visitantes frente a 1’271.901 del 2012. En el primer trimestre de este año vinieron 277.160, el 18% más en relación con igual periodo del 2013. Arriban, en ese orden, de Colombia, Estados Unidos, Perú, Argentina y Venezuela. Pero no todos llegan a hacer turismo.
Turistas que se quedan
Según el Anuario de Ingresos y Salidas del INEC del 2012, el 80% dice que llega por turismo, el 2% por negocios, el 4% por eventos, menos del 1% por estudios y el 13% afirma que entra por otros motivos. En este total de extranjeros que ingresan se incluye a los que viven en el país o migran para radicarse y buscar trabajo, pero informan que llegan para hacer turismo.
Jaime Rull, presidente de la Feria Internacional de Turismo del Ecuador (FITE), explica que el movimiento migratorio es alto porque la Organización Mundial de Turismo considera turista a toda persona que pernocta de 1 a 1,5 noches en una ciudad distinta a la suya. Pero la realidad es que muchos vienen por otros motivos (incluso laborales) y se alojan en casas de familiares o propias.
El arribo de turistas genera demanda de servicios hoteleros, los que le han cambiado el rostro a ciudades y comunas que apuestan por esta actividad, como Montañita, Puerto López, San Pedro, Manglaralto, en la Costa; Baños y Quilotoa, en la Sierra.
Son lugares donde la infraestructura hotelera se ha incrementado en función de la demanda. Por ejemplo, en Puerto López, en Manabí, el número de centros de alojamiento pasó de 20, en 1998 cuando se realizó el primer festival de ballenas jorobadas, a 120 en este año. Hasta el 2011 el país tenía 178.374 plazas de alojamiento; en el 2007 eran 147.025.
El crecimiento se ha dado, en muchos de los casos, sin planificación ni estudios de usos de suelo, según empresarios del sector, como en Playa Rosada, cerca de la comuna de Ayangue, en Santa Elena, donde hay hoteles levantados sobre acantilados a los que se llega por vías de tierra y no hay servicio de agua potable ni de alcantarillado. Sus dueños contratan tanqueros y otras obras.
Impresiones de turistas
En un sondeo realizado por este Diario esta semana en los aeropuertos de Quito y Guayaquil a 56 turistas extranjeros que partían del país, la mayoría (43) resalta potencialidades como la ventaja de ir de la montaña al mar en un tiempo corto. Pero también hablan de inseguridad, la falta de acceso a servicios básicos y de variedad y calidad gastronómica, de la necesidad de más rutas directas desde localidades pequeñas, mejorar la información y la actitud de algunos ecuatorianos frente a los extranjeros. “Los taxistas nos quieren cobrar más cuando nos ven rubios y que no hablamos bien español”, dice un francés que recorre la costa del país.
La argentina Ada Frías, de 29 años, afirma que nadie le advirtió sobre un servicio de transporte público que incumple normas de tránsito y de la falta de control de las autoridades en las carreteras. Buses que exceden la velocidad con personas paradas en los pasillos fueron la tónica que vio Frías en sus periplos por el país.
Luz Elena Coloma, gerenta de la empresa pública metropolitana Quito Turismo, piensa que existe un “despertar” oficial en lo que respecta a ver el real potencial del turismo, pero aclara que si un país está hablando de un cambio de matriz productiva, que tiene como un eje principal a este sector, está obligado a pensar en alternativas que permitan ejecutar ese desarrollo: líneas de crédito suficientes, capacitación para el área, promoción permanente...
A Quito llegaron 628.958 extranjeros en el 2013. Se trata de un turista de nivel medio que tiene intereses culturales y de naturaleza. Frente a la promoción de ciertos atractivos, los extranjeros también están llegando a Pile, en el cantón Montecristi (Manabí), para observar cómo se tejen los sombreros de paja toquilla en un taller instalado por el régimen. Pero los habitantes de la localidad aseguran que falta mejorar la calidad de los servicios de energía eléctrica y de telefonía móvil para dar una óptima atención.
http://www.eluniverso.com/noticias/2014/04/06/nota/2609571/turismo-sujeto-desarrollo-pais
ECUADOR - AMÉRICA DEL SUR

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