jueves, 29 de mayo de 2014

Tricimotos también hacen de alimentadores de la Metrovía

Un viaje de hasta 45 minutos en la Metrovía no finaliza para cientos de personas con solo llegar a la terminal Guasmo de la troncal 1, en el sur. Llegan allí luego de atravesar grandes edificios en el centro, colegios y hasta fábricas al llegar a su última parada. Pero para sus casas, aún falta.
A las 18:30 comienzan a descender de los articulados los primeros estudiantes que terminan su jornada educativa. Muchos de ellos viajan los 15,5 km de recorrido desde la terminal Río Daule, en el norte. Ellos se juntan con los trabajadores de empresas cercanas y comienzan a formarse en columnas a la espera de los dos alimentadores que salen desde esta terminal. A esa hora la más solicitada es la ruta que llega hasta la av. Cacique Tomalá, en La Playita del Guasmo sur.
Sin embargo, esta no es la única opción de los usuarios de estos sectores para movilizarse. Varias tricimotos se acercan a recoger y dejar pasajeros que salen o llegan a la terminal.
“A veces el alimentador va lleno y es mejor coger una tricimoto aunque hay que caminar un poco más, pero se va más cómodo”, cuenta Mario Castro.
Es que en la av. Abdón Calderón, a cuatro cuadras de la terminal, se colocan la mayoría de tricimotos, que esperan entre cinco a siete minutos para salir con máximo seis pasajeros.
“Todo depende hasta donde vayan. Desde aquí (la terminal Guasmo) hasta la Cartonera cuesta veinticinco centavos. Para otros lados se cobra veinte (centavos)”, cuenta uno de los conductores.
Al exterior de esta terminal también se ubica Pablo Guavile con su carreta de venta de tripa mishqui. Desde una de las aceras de la av. Raúl Clemente Huerta, frente a la cooperativa Pablo Neruda, se observa el humo que emana su parrilla.
“Él nos ha enseñado a comer esto a los que venimos acá. Lo malo es que tenemos que guardarlo para entrar a la Metrovía porque si no no nos dejan subir”, dice una de sus clientes.
Carlos Moreira, trabajador de una fábrica cercana, es uno de sus compradores frecuentes.
“Cuando salimos del trabajo nos da hambre y esto nos aguanta el viaje en la metro. Ya es costumbre venir a comer acá”, señala Moreira.
El tripero, como es conocido por sus clientes, vende cerca de 100 fundas de estas vísceras diariamente. Dependiendo de la cantidad de producto que sirva es el precio. Cada funda se vende desde $ 0,25 hasta $ 1.
“Lo importante es trabajar y agradecer lo que se tiene. Yo antes trabajaba en una camaronera en Tenguel, pero al final decidieron separarme”, explica Guavile.
Pero no todos se atreven a alejarse de la terminal, máximo avanzan a la parada de las tricimotos, pues aducen que temen por su seguridad. Refieren que hay antisociales que merodean en motos y bicicletas.
Detalles
Consorcio
Transporte
En los 50 articulados que pertenecen a la troncal 1 (Río Daule-Guasmo) se transportan 140 mil pasajeros diarios.
Funcionamiento
Desde el 2006 opera el sistema Metrovía.
http://www.eluniverso.com/noticias/2014/05/29/nota/3026591/tricimotos-tambien-hacen-alimentadores-metrovia

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